16 septiembre 2010

Un ejercito



de varios cientos de "caballistas", sin apenas orden y control, desvirtuó en este municipio vallisoletano el evento, breve y decepcionante, donde el astado Platanito rindió su vida en apenas cinco minutos. Fue el jinete Marcos Rodríguez San José, natural de Tordesillas, quien asestó la lanzada mortal al toro, de la ganadería de Valdeolivas, dentro de una pelea desigual sin que el animal, de gran arboladura, pudiera emplazarse y elegir el terreno adecuado donde hacer frente a los armados.


"valientes" muchachos, y una muchacha este año, orgullosa ella por haber sido admitida, valientes decía, a cientos, cabalgando, armados, "desvirtuó una fiesta" que duró apenas cinco minutos. En cinco minutos, estos "valientes" acabaron con el toro a pinchazos, cinco minutos duró el martirio del bicho entre los clamores de la muchedumbre, o podredumbre, que aclamaba a sus valientes trogloditas asesinos. Dicen que no le dieron tiempo al toro a "elegir terreno adecuado", no se si es ironía, recochineo, imbecilidad, o directamente desprecio. Un toro, solo uno, solo, desubicado, asustado, en cualquier parte del mundo puede hacer frente a una jauría de cientos de descerebrados armados con lanzas, sólo se le tiene que dar tiempo para "emplazarse", situarse, elegir el terreno adecuado, estudiar la estrategia, la logística, en fin, lo normal en los manuales de ataque, defensa, repliegue... pero esta vez no le dieron tiempo, no sincronizaron los relojes.

Descansa en paz torito, si puedes, tuviste que enfrentarte, a la fuerza, a cientos de animales con un solo cuerno. Mortífero. Un solo cuerno en las manos y mucho serrín en la cabeza. Una lucha desigual donde las haya. Quien te crió te traicionó.
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