24 abril 2006

La tela de araña


Es una fina, transparente, resistente, tela de araña que empezó a tejerse hace tiempo.


Esta fina membrana secuestra sutilmente la voluntad y termina por amordazar los sentimientos y la libertad.


Es tan fina que no adviertes que caes entre sus redes. Tan transparente que permite ver a través de ella –espejismos- y quedas atrapado.




Consiente que te muevas con sensación de libertad, tanta que no eres consciente de estar adherido y, precisamente esta adherencia, este cordón umbilical que nos une a ella, esta dependencia que nos crea, nos engaña, dándonos falsa seguridad, falsa confianza.


Satisfechos de nosotros mismos, creemos que nada ni nadie osará turbar nuestra tranquilidad, nos afianzamos a la tela de araña de nos sujeta.


Pero la araña sigue trabajando y, lenta pero inexorablemente, sus hilos nos van atando.


Alguien se mueve mas de lo permitido y su rebelión sacude la tela, al principio casi imperceptiblemente. Nos asustamos. No por el movimiento, nos espanta advertir que estamos atrapados. Pensar en ello nos aterra y por lo tanto lo desechamos.


Increpamos a los que se mueven:


–No os movais, dejad de sacudir la tela de araña, dejadnos tranquilos. Estamos bien así. Estamos seguros aquí.


Y volvemos a refugiarnos en nuestro ciego caparazón y continuamos en estado letárgico.


Cada movimiento nos sacude mas bruscamente. A cada movimiento la araña teje su tela mas rápidamente y nos sujeta con mas firmeza.


Son mas los que se mueven, los que intentan liberarse, liberarnos, los que pretenden cortar los hilos, abrir boquetes para no asfixiarnos.


Y la araña, teje, y teje febrilmente.


Debemos entorpecer su objetivo.

Debemos frenar su ambición.

Nuestra obligación es cortar y cortar los hilos que nos sujetan antes que ella pueda empezar otro.

Deberíamos extenuarla, ahogarla en sus propias redes.


¿O no?


¿Nos produce temor dejar caer la tela de araña?


¿Somos capaces de enfrentarnos a una libertad no tutelada?


Aunque sea por puro egoísmo, para dejar a nuestros hijos un mundo mejor, debemos intentarlo.

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